domingo, 10 de abril de 2011

Caperucita roja, ¿a quién tienes miedo?

El inminente estreno de la nueva versión postmoderna del clásico cuento medieval europeo, Caperucita roja, va a aparecer en nuestras carteleras el próximo 15 de abril, atrayendo (o no) a una oleada de adolescentes y post-adolescentes predispuesta a copar con furioso entusiasmo las salas cinematográficas españolas que la acojan.


"Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes...!"


La recreación de esta historia popular de nuestra memoria colectiva en una versión erotizada y maqueada para 'preadultos' del mítico relato, se transforma en un anzuelo por lo menos curioso. Ya solo en el trailer se puede apreciar un aire siniestro y efectista, mezclado con un impecable escenario, heredero de las clásicas películas de princesas de la Edad Media. De hecho, se han plasmado unas preciosas imágenes que destilan, por momentos, fotogramas cargados de una gran poesía estética. Su protagonista es la veterana en teen movies, Amanda Seyfried, que irrumpe con su pecaminosa caperuza carmesí en la impoluta nieve, como una irresistible chica mala, dotada con un físico explosivo y una límpida carita de ángel.

En resumen: todo en uno. Terror, erotismo y mocedad distorsionando peligrosamente la noble base cándida de la fábula y el cariño nostálgico que todos guardamos a la ingenua y pura caperucita de nuestro cuento. Por lo que se ve, nuestras más queridas heroínas infantiles también pasan por la pubertad. Un cóctel perturbador y sugestivo para el público objetivo que resulta, cuanto menos, morboso.

No obstante, precisamente, tanto por su estética, las reminiscencias y correlaciones con otros largometrajes modernos, puede hacernos dudar de si es un producto que merece la pena o no. No deja de hacer gracia transformar a la inocente niña del cuento en una adolescente del siglo XXI que va a por el 'lobo' y le gustan los problemas, aunque, tampoco traspasa la delgada línea 'roja' de caer en lo indecoroso, lo chabacano y lo vulgar.

Podríamos decir que el resultado de este film no llega a estropear la memoria de nuestro candoroso relato, pero tampoco deja de ser una versión hecha a medida para una juventud efervescente y quinceañera (y por qué no, también, veinteañera) que devora los libros de 'Crepúsculo'. El argumento y el discurso de la trama pueden ser bastantes previsibles, aunque también se guarda un golpe sorpresa que mantiene la intriga hasta el final como un buen film de entretenimiento.




No me pararé a analizar la empalagosa e idealizada relación de la pareja protagonista y el sempiterno triángulo amoroso que se representa. Tampoco se le pueden atribuir muchas incoherencias, pues la simplicidad de la narración guarda una lógica verosímil y comprensible que tampoco respira muchas pretensiones. Como tod@s imaginaréis, no es una obra maestra, sin embargo, tampoco echaré por tierra un producto que me ha hecho pasar una divertida distracción de fin de semana.