domingo, 16 de junio de 2013

Ende der Snochzeit (Fin de la veda)

Sí, seguramente no estéis entendiendo nada de este título... y no, no he empezado clases de alemán ni de noruego. Se trata de la última película del reciente Festival de Cine Alemán 2013, que es la que me ha inspirado para volver a escribir en este blog, ya falto de temáticas que me motivaran... Traducido se queda en 'Fin de la veda' y solo puedo empezar por desvelar su esencia... Clara, desnuda, transparente, sencilla, dura... Así es la realidad que se enmarca en el fantástico estilo del moderno cine germano, que sin importar la época en la que transcurre convulsiona como el que más nuestras realidades contemporáneas y superándose año tras año para mantener muy alto el listón.



Una realidad sin tapujos ni artificios, que, sin llegar al Dogma de Von Trier, da de lleno en los problemas y dramas, que a día de hoy nos sacuden sin sentido ni comprensión. Traspasa, cala y conmueve, porque miramos cara a cara a la descarnada realidad de nuestro verdadero ser. Nos miramos por dentro, sin piel ni hueso, a los ojos del alma. Nos damos de bruces con una impiedad de la vida y con esas pequeñas miserias que nos destrozan sin importar lo pequeñas que sean.

La callada pasión de las miradas y la contención imperiosa que ruge en el silencio sacuden taimadamente al espectador gracias a la excelente interpretación de los actores y a un notable guion. Unas escenas tan realistas y rebosantes de sentido que golpean a las conciencias por la verosimilitud de su innegable certeza. Un largo que habla tan claramente de los problemas y que además se guarda un irónico y pícaro giro para el final que trastorna el panorama maniqueísta pretendido desde el principio hasta el final.

El primer largometraje de Franziska Schlotterer, lo firma con un notable alto. La verdad es que hay poco que decir en contra de una obra que te deja pensando tardes, noches y días después de sus dos horas de proyección, intentando analizar, desgranar y comprender tal actitud de un personaje, tal escena, tal fotograma... Comparado con cierta grama del cine hollywoodense, por fin, tengo la suerte de ver después de mucho tiempo, una película donde no nos tomen por tontos. Donde no nos tenga que explicar la trama y los argumentos como si estuviéramos viendo un clásico de Pluto y Goofy. Con un telón de fondo nazi, que al final resulta ser lo que menos importa, nos sumergimos de lleno en un cruce de frenesís y delirios que no pueden armonizarse sin terminar en tragedia.


Recomendable bajársela...

viernes, 6 de abril de 2012

The intouchables

La imparable ascensión en taquilla de este film sencillo todavía es un fenómeno en nuestro territorio patrio al igual que lo ha sido en la nación gala de la que es origen. El boca a boca y el misterio por descubrir una gran obra en una pequeña película han creado parte de la magia que ha arrastrado a la friolera cifra de un millón de espectadores en tres semanas a las salas de cine en nuestro país...

¿Qué tiene un film como éste, -que en muchas circunstancias podría haber pasado desapercibido-, en un momento como éste? Un brote verde en medio de las disparadas y disparatadas cifras de déficit. Una historia real esperanzadora en medio de una de las peores crisis de nuestra historia. Encontrar la dicha en medio de la desolación irreparable de la parálisis. Ése es el quid de esta propuesta que descubre el no tan obvio oasis en el desierto, que solo estaba justo enfrente de nuestras narices.


La felicidad no consiste en lograr grandes metas, ni en ser admirado, ni pasarse la vida nadando entre billetes de 500... Saber disfrutar de la vida en la circunstancia en la que estés, estar en la compañía que te haga pasar unas impagables carcajadas diarias y sobre todo, vivir la invalidez como si no fuera un obstáculo para ser feliz, ni sentirse compadecido las 24 horas, forman parte de los verdaderos secretos de esta propuesta. Toledano y Nakache han hecho gran favor al respetable al no someterle a una sesión lacrimógena inmisericorde.

La autenticidad de la química entre los dos protagonistas es la baza más elemental sobre la que se sostiene el éxito de esta cinta. La aristocrática contención dramática del personaje interpretado por François Cluzet en contraste con el incontestable encanto natural del Driss de familia disfuncional de Omar Sy crean la circunstancia perfecta para que fluyan los diálogos y las situaciones cómicas. El clásico de la atracción de los polos opuestos funciona.

Un relato sencillo que llega al espectador por su espontaneidad y campechanía, basado e inspirado en hechos reales que nos hacen pensar que estas buenas historias también podrán ocurrirnos a nosotros. Incluso, con un broche de oro final tan alentador que hasta hace que parezca un sueño su verosimilitud... Pero, en fin, por qué vamos a negar las bienaventuradas probabilidades de que ocurra lo mejor... ¿por qué no?

¿Lo compramos?

domingo, 11 de diciembre de 2011

Mis queridos huesos...

Desde mi total desconocimiento de la novela original en la que se basa 'The lovely bones' ('Desde mi cielo', de Alice Sebold), la primera visualización de esta película, sin ningún condicionante, se puede resumir en una metáfora fantástica y preciosista que intenta eclipsar a toda costa la fealdad y crudeza del terrible drama que la desencadena.

Minutos y minutos de metraje de una dimensión romántica toman el predominio de este largo, donde apenas se vislumbra el relato real entre todo el despliegue del mundo celestial donde va a parar Susie Salmon (con una estupenda Saoirse Ronan), la niña asesinada.


Sin duda, no es de extrañar la composición de este enorme trabajo visual y plástico, acompañado de una notable banda sonora, propia y a la altura de un director de productos megalómanos como la trilogía de 'El Señor de los Anillos' (2001-2003) o 'King Kong' (2005). Este relato moderno tantas veces plasmado en el cine, se describe desde una perspectiva utópica que recuerda a las antiguas leyendas medievales y fantásticas. De hecho, algunos pasajes pueden traernos reminiscencias de filmes como 'Big Fish' (2003).

El espectador puede elegir perderse cómodamente en esos universos de ensueño. No obstante, la dedicación a esta dimensión irreal más de lo debido hace que el desenlace se resuelva insatisfactoriamente en poco más de una escena. Sabe a poco. Falta algo. Asimismo, la espléndida intepretación de Susan Sarandon como abuela de la protagonista, -extravagante, divina y osada-, o la interpretación de madre coraje de Rachel Weisz se quedan desaprovechadas en un film al servicio de la poesía estética y la belleza visual. 'The lovely bones' 'pincha' con un desarrollo argumental perdido en los delirios oníricos del director. La fantasía infantil al servicio del exceso. Sin embargo, no faltarán a quienes les encante esta explosión de imaginario fantástico ni quienes pasen unas buenas dos horas frente al televisor.

domingo, 10 de abril de 2011

Caperucita roja, ¿a quién tienes miedo?

El inminente estreno de la nueva versión postmoderna del clásico cuento medieval europeo, Caperucita roja, va a aparecer en nuestras carteleras el próximo 15 de abril, atrayendo (o no) a una oleada de adolescentes y post-adolescentes predispuesta a copar con furioso entusiasmo las salas cinematográficas españolas que la acojan.


"Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes...!"


La recreación de esta historia popular de nuestra memoria colectiva en una versión erotizada y maqueada para 'preadultos' del mítico relato, se transforma en un anzuelo por lo menos curioso. Ya solo en el trailer se puede apreciar un aire siniestro y efectista, mezclado con un impecable escenario, heredero de las clásicas películas de princesas de la Edad Media. De hecho, se han plasmado unas preciosas imágenes que destilan, por momentos, fotogramas cargados de una gran poesía estética. Su protagonista es la veterana en teen movies, Amanda Seyfried, que irrumpe con su pecaminosa caperuza carmesí en la impoluta nieve, como una irresistible chica mala, dotada con un físico explosivo y una límpida carita de ángel.

En resumen: todo en uno. Terror, erotismo y mocedad distorsionando peligrosamente la noble base cándida de la fábula y el cariño nostálgico que todos guardamos a la ingenua y pura caperucita de nuestro cuento. Por lo que se ve, nuestras más queridas heroínas infantiles también pasan por la pubertad. Un cóctel perturbador y sugestivo para el público objetivo que resulta, cuanto menos, morboso.

No obstante, precisamente, tanto por su estética, las reminiscencias y correlaciones con otros largometrajes modernos, puede hacernos dudar de si es un producto que merece la pena o no. No deja de hacer gracia transformar a la inocente niña del cuento en una adolescente del siglo XXI que va a por el 'lobo' y le gustan los problemas, aunque, tampoco traspasa la delgada línea 'roja' de caer en lo indecoroso, lo chabacano y lo vulgar.

Podríamos decir que el resultado de este film no llega a estropear la memoria de nuestro candoroso relato, pero tampoco deja de ser una versión hecha a medida para una juventud efervescente y quinceañera (y por qué no, también, veinteañera) que devora los libros de 'Crepúsculo'. El argumento y el discurso de la trama pueden ser bastantes previsibles, aunque también se guarda un golpe sorpresa que mantiene la intriga hasta el final como un buen film de entretenimiento.




No me pararé a analizar la empalagosa e idealizada relación de la pareja protagonista y el sempiterno triángulo amoroso que se representa. Tampoco se le pueden atribuir muchas incoherencias, pues la simplicidad de la narración guarda una lógica verosímil y comprensible que tampoco respira muchas pretensiones. Como tod@s imaginaréis, no es una obra maestra, sin embargo, tampoco echaré por tierra un producto que me ha hecho pasar una divertida distracción de fin de semana.

domingo, 19 de diciembre de 2010

A 3 MSC

No he visto Fuga de cerebros. Pero si ésta era un preludio fílmico de Fernando González Molina de su obra 'estrella' A 3 metros sobre el cielo, doy gracias a Dios de que no haber perdido esa hora y media de mi precioso tiempo.

Acudiendo al cine (después de mucho tiempo) en mi ingenuidad de 'vivir' una historia de amor adulcorada comercial, con la clara consciencia de que sería una versión cañí de las películas románticas teen hollywoodenses, he podido encontrarme con que ... sí, la ley de Murphy se cumple: cuando crees que algo ya iba a ser malo de base, es cierto: aún puede ser peor.


Desde los primeros minutos, parece que estamos asistiendo al visionado de un spot de gafas Ray-Ban o de un anuncio de la nueva Harley Davison. El encumbrado ídolo de adolescentes, Mario Casas, que hace aquí de rebelde sin causa, héroe posmoderno y príncipe azul de las quinceañeras de hoy, irrumpe como el motor de esta historia, sólo creíble para las mentes preadolescentes que imaginan su primera historia de amor idealizada. Sinceramente, aunque el chico se esfuerce, la cara de chulito (ostiable) con morritos ensayados de Casas, creo que no convencería a más de una. María Valverde, por el contrario, está perfecta en su papel de 'pija', aunque sus intentos interpretativos por hacer esta historia creíble son vanos, al verse inmersa en un producto global insostenible.

Parece que esta película la ha escrito y rodado un chaval de 16 años. Aunque la base del argumento (pija-conoce-a-chulazo) sea atrayente y despierte el morbo en más de un@, las inverosimilitudes del guión dejan este largo a una altura aún por debajo de algunas series españolas del mismo palo (Física o química, Al salir de clase...). El ridículo flashback que 'explica' la 'causa' de rebeldía del núbil muchacho, el inaudito enamoramiento carente de autenticidad y, sobre todo, el ilógico, forzado e incoherente final hacen que no me crea esta película de principio a fin.

No os dejéis engañar, niñas, el 'chulo' de vuestros sueños nunca mostrará signos de arrepentimiento, comprensión y fidelidad adultas, simplemente seguirá siendo un egocéntrico, mujeriego y autocomplaciente inmaduro que busca alcanzar el límite del sumun narcisista (hasta poder follarse a sí mismo). En cuanto al personaje de Mario Casas, no está trabajado en base a un individuo real, sino en una imagen superficial proyectada por el estereotipo.

Si desgraciadamente películas como ésta son las que se hacen con las cifras de taquilla más fructuosas del año y los productores españoles empiezan a invertir en este tipo de cuentos basados en pastelosas novelas de autores italianos, bonito panorama le espera al cine español: R.I.P.



El único momento realmente emocionante es cuando Babi va por a carretera y observa la frase que da título al film pintada en grande sobre el dorso de un gran puente... Diréis que es una cursilada, pero, oye, una también tiene su corazoncito.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Nadie es profeta en su tierra...

¿Se puede ser un profeta dentro de una cárcel? Literalmente, puede resultarte muy difícil, pero en sentido figurado, sí. Desde los estratos más bajos de la jerarquía social, contemplamos la ascensión y la transformación de un ingenuo chaval de 19 años, sin familia, sin amigos, sin ni siquiera un identidad clara en un líder. La soberbia conversión de la que somos testigos con la interpretación del novel Tahar Rahim hace totalmente creíble y absorbente esta historia de la lucha por la vida.

El film también deja hueco para la poesía y el surrealismo...

Como aquel viejo clásico de Pío Baroja, el protagonista entra desde el principio de una forma más que descarnada en las crudas luchas internas del mundo de la cárcel. Esta introducción en esta selva de barrotes y el desarrollo de las escenas hiladas por el director francés Jacques Audiard mantienen un ritmo trepidante que impide distraer los ojos de la pantalla. El espectador puede llegar a sufrir en sus carnes la violenta coacción y el dolor al que es sometido -como en la inmersión de un recién nacido a la vida- el personaje principal, así como su posterior promoción en el escalafón social dentro de la mafia corsa y del mundo de la droga.

El largometraje evoluciona a través de una narración sobria y seria, pero que encaja adecuadamente toques inesperados de humor desternillantemente negro. Una película genialmente estructurada y con una progresión ajustada para un público ávido, inteligente y despierto. Audiard decide prescindir de efectismos y demuestra que no le hace falta recurrir a sensacionalismos para emocionar, enganchar y captar al televidente. Un profeta intenta plasmar con la mayor veracidad una jungla de hierro del siglo XXI, paralela, desconocida en un escenario excitante y apropiado para reflejar grandes dramas de nuestra sociedad actual.

Puede que tras dos horas de metraje la película, la incertidumbre pueda invadir al espectador al no preverse aún un final, pues tarda en verse llegar y más de uno se puede perder en la sucesión de tramas paralelas y líneas de acción por la que se mueve el protagonista. No esperemos que Audiard nos sirva en bandeja una resolución mascada, puesto que deja una tácita reflexión con un final cuanto menos espectacular: Malik El Djebena caminando tranquilamente con una taimada procesión de coches detrás... ¿Te atreves con un largo europeo y en V.O.?

domingo, 17 de enero de 2010

Avatar... más allá de la imaginación


Un nuevo mundo... sí, para el cine también.

La tan esperadísima pericia visual del megalómano director James Cameron por fin llega
a nuestras pantallas dinamitando las taquillas de todo el mundo. Y es cierto. El mundo fantástico creado por la tecnología virtual es realmente el universo más espectacular que hemos visto hasta la fecha. Sin duda, la posibilidad de empezar a ver el cine en tercera dimensión puede que marque un hito en la historia digital cinematográfica y sobre todo, va a poner el listón muy alto para los próximos trabajos de factura digital que se presenten de aquí en adelante. Este último filme ha hecho un grato favor al género de ciencia ficción y de aventuras, pues su capacidad de atracción del gran público es innegable.

Aunque, por otro lado, este remake de Pocahontas (1995) o de El Nuevo Mundo (2205), no aporta nada nuevo al Séptimo Arte en cuanto a estructura argumental, diálogos y personajes se refiere... Más bien presenta formatos demasiados trinchados y en versión de películas serie B. El protagonista: un 'chulazo', frío, llano y con apenas química con la indígena Navi. El estereotipo de los 'malos' es tan caricaturesco que cae en lo risible (el coronel forzudo, con cicatrices, teñido de rubio, curtido y sin cerebro, parece un muñeco calcado directamente de los Gi Joe). Unos personajes difícilmente creíbles, como el interpretado por Michelle Rodríguez, donde no suelta una sola frase que no tenga un taco y ocupe más de dos líneas de guión... Son algunos de los puntazos intragables de este largo junto con alguna que otra situación inverosímil, incluso dentro de este relato ficticio.

La magia desatada por la técnica audiovisual compensa un desarrollo narrativo previsible. Y por supuesto, sólo si es en la pantalla grande. Cameron se vuelve a instaurar como el artífice de otra de las grandes superproducciones más colosales del celuloide después de Titanic (1997), tanto en su presupuesto y como en su producción. Un relato real representado en un planeta fantástico, pero estropeado por la simpleza, el mal gusto y cierto tufillo de horterada americana.

Química Navi entre dos cuerpos perfectos.